SUSPENSION DE LAS EJECUCIONES DE HIPOTECAS, ¿EFECTIVA?

hipotecas

 Recientemente, y ante la actual situación de crisis y alarma social generada por los desahucios derivados del impago de las hipotecas, el actual Gobierno adelantó una norma por la que se suspenden las ejecuciones de las hipotecas durante un período de dos años. Pero, ¿quién puede acogerse a la suspensión de lanzamientos de viviendas habituales? La ley señala que aquellos grupos que se encuentren en supuestos de especial vulnerabilidad


¿Y quién puede entenderse especialmente vulnerable? Esto es lo que establece la Ley:

Familias numerosas según la ley vigente.

Unidad familiar monoparental con dos hijos a cargo. Esto es un solo progenitor en el ámbito familiar.

Unidad familiar con un menor de tres años.

– Unidad familiar en la que alguno de sus miembros tenga declarada discapacidad superior al 33 por ciento, situación de dependencia o enfermedad que le incapacite acreditadamente de forma permanente para realizar una actividad laboral.

– Unidad familiar en la que el deudor hipotecario se encuentre en situación de desempleo y haya agotado las prestaciones por desempleo.

– Unidad familiar con la que convivan, en la misma vivienda, una o más personas que estén unidas con el titular de la hipoteca o su cónyuge por vínculo de parentesco hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad, y que se encuentren en situación personal de discapacidad, dependencia, enfermedad grave que les incapacite acreditadamente de forma temporal o permanente para realizar una actividad laboral.

– Unidad familiar en que exista una víctima de violencia de género, conforme a lo establecido en la legislación vigente, en el caso de que la vivienda objeto de lanzamiento constituyan su domicilio habitual.

No obstante pertenecer a una grupo especialmente vulnerable, se han de cumplir unos requisitos económicos. Son los siguientes:

– Que todos los miembros de la unidad familiar no ganen más de 1.597,53 € mensuales o 19.170,39 € anuales. Por unidad familiar se entiende el deudor, su cónyuge, no separado legalmente, o pareja de hechos inscrita y los hijos independientemente de la edad que convivan en el domicilio.

– Que en los 4 años anteriores a la solicitud la unidad familiar haya sufrido un cambio significante de sus circunstancias económicas. Esto significa que el esfuerzo que represente la carga hipotecaria sobre la renta familiar debe haberse multiplicado al menos por 1,5.

– Que la cuota hipotecaria resulte superior al 50 % de los ingresos netos del conjunto de todos los miembros de la unidad familiar.

– Que se trate de un crédito o préstamo hipotecario que recaiga sobre la única vivienda en propiedad del deudor y concedido para la adquisición de la misma.

Ciertamente, estas condiciones económicas limitan mucho la suspensión de las ejecuciones que recordemos son solo para un período de 2 años. Después habremos de estar a las actuaciones del Gobierno para ver si se produce un cambio en la Ley Hipotecaria o bien transcurrido el plazo de dos años se vuelven a producir las ejecuciones en masa que hemos vivido.

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